El apoyo que hizo posible mi MBA

Becas y financiamientos para estudiar un MBA en UK

Estudiar en el Reino Unido no fue una decisión fácil. En realidad, fue un sueño que tardé más de una década en convertir en un plan.

En ese momento yo vivía y trabajaba en Canadá con un permiso temporal. Al replantearme qué quería hacer con mi vida, me di cuenta de que haber salido de México me había acercado a algo que llevaba muchos años queriendo hacer: estudiar una maestría en Europa.

Pero tener un sueño y decidir hacerlo realidad son cosas muy diferentes.
 

ELEGIR UN PAÍS ERA SOLO EL PRIMER PASO

Tenía que considerar el idioma, la cultura, las oportunidades laborales, las universidades, la colegiatura, el costo de vida, las becas disponibles y también algo muy importante para mí: las posibilidades de construir una vida en ese país después de graduarme.

Además, mi permiso en Canadá tenía fecha de vencimiento. Tenía que decidir entre extender mi estancia allí o utilizar ese momento de mi vida para finalmente perseguir el sueño que había pospuesto durante tantos años.

El problema era que no sabía por dónde empezar.

Comencé escribiéndoles a amigos que habían estudiado en Europa y uno de ellos me recomendó Across the Pond. Esa recomendación cambió completamente mi proceso. Poco a poco descubrí que el Reino Unido reunía prácticamente todo lo que estaba buscando.

Después vino la siguiente pregunta: ¿a qué universidad aplicar y, sobre todo, ¿cómo financiarlo?
 

SER ACEPTADA ERA SOLO UNA PARTE DEL RETO

Con el acompañamiento de Across the Pond fui avanzando paso a paso y finalmente recibí ofertas de las tres universidades a las que apliqué.

Sin embargo, todavía había muchos obstáculos por resolver.

Por los tiempos de mi proceso ya no podía aplicar a algunas de las becas que había considerado y mi maestría tampoco estaba dentro de los apoyos de SECIHTI, antes CONAHCYT. Además, mis ofertas todavía eran condicionales porque debía cumplir con el requisito de inglés.

Fue entonces cuando FUNED y FIDERH se convirtieron en una parte fundamental de mi plan financiero.

Al principio me preocupaba solicitar un crédito para estudiar. Como muchas personas, tenía la idea de que endeudarse significaba comenzar una nueva etapa de vida cargando inmediatamente con una gran presión financiera.

Pero aprendí a verlo de otra manera.

No estaba solicitando dinero simplemente para pagar una universidad. Estaba buscando una herramienta que me permitiera invertir en mi educación sin tener que tomar todas mis decisiones durante el MBA basándome únicamente en cuánto dinero tenía disponible ese mes.
 

HACER LOS TRÁMITES CUANDO TODO PASABA AL MISMO TIEMPO

Mis amigos me habían advertido que las solicitudes de financiamiento requerían documentos, tiempo, paciencia y mucha organización.

Y tenían razón.

Lo que hizo mi experiencia todavía más particular fue el momento personal en el que tuve que hacer todo el proceso.

Yo estaba viviendo en Canadá, tenía dos trabajos, estudiaba para presentar mi examen de inglés y, al mismo tiempo, mi papá se encontraba hospitalizado en México atravesando una situación de salud muy complicada.

Incluso mi elección de universidad cambió durante ese periodo. Inicialmente había decidido estudiar en la Universidad de Edimburgo, pero las circunstancias familiares me hicieron reconsiderar qué era lo mejor para mí y finalmente elegí la Universidad de Sheffield.

Hubo momentos en los que el proceso parecía demasiado: solicitudes universitarias, documentos, examen de inglés, decisiones financieras y una situación familiar difícil ocurriendo al mismo tiempo.

Sin embargo, tener asesoramiento durante el proceso hizo una enorme diferencia.

Mi experiencia me enseñó que no necesitas tener absolutamente todo resuelto desde el primer día. Necesitas empezar, organizar cada etapa y avanzar un documento y una decisión a la vez.
 

EL FINANCIAMIENTO ME DIO ALGO MÁS IMPORTANTE QUE DINERO

Con el apoyo de FUNED y FIDERH pude complementar la beca que recibí de la Universidad de Sheffield y contar con recursos para cubrir no solamente los compromisos relacionados con mis estudios, sino también los gastos que implica establecerte y vivir en otro país.

Y ahí comprendí algo que no había considerado suficientemente cuando estaba haciendo mis presupuestos desde Canadá:

Tener acceso a financiamiento también te da tranquilidad para tomar mejores decisiones.

Antes de mudarnos hacemos cálculos para prácticamente todo: alojamiento, comida, transporte, universidad y gastos personales. Pero vivir en otro país siempre trae situaciones que no podemos prever.

Saber que tenía un respaldo financiero me permitió concentrarme mucho más en mi MBA y vivir esta etapa sin la misma presión económica que observé en algunos estudiantes a mi alrededor.

Por supuesto, sigo teniendo muy presente que es dinero que debo pagar. Pero las condiciones y los plazos de estos financiamientos hicieron que para mí fueran una herramienta para distribuir el costo de una inversión muy importante a lo largo del tiempo, en lugar de tener que asumir todo el esfuerzo económico mientras todavía estaba estudiando.

Además, recibir los recursos de manera diferida me ayudó a administrarlos con mayor disciplina durante el posgrado.
 

MI POSGRADO TERMINÓ SIENDO MUCHO MÁS QUE ESTUDIAR

Una de las mejores cosas que alguien me dijo antes de comenzar fue:

“Disfruta tu año de estudios, porque el tiempo no regresa y eventualmente volveremos a la vida laboral.”

Intenté recordar esa frase durante todo mi MBA.

Gracias a tener mayor tranquilidad financiera, pude permitirme disfrutar también de la experiencia que existe fuera del salón de clases.

Viajé por distintas ciudades del Reino Unido, conocí personas de muchas nacionalidades, participé en grupos de intercambio de idiomas, probé comida de culturas que conocía muy poco, descubrí nuevos hobbies y, por primera vez en mucho tiempo, tuve espacio para detenerme y pensar con claridad sobre qué quiero para mi futuro.

Después de muchos años trabajando, ese tiempo también me permitió volver a dedicarme a mí misma.

Eso es algo que difícilmente habría podido valorar cuando estaba llenando solicitudes y calculando presupuestos desde Canadá.
 

UNA INVERSIÓN QUE HIZO POSIBLE EL SIGUIENTE CAPÍTULO

Vivir y estudiar en el extranjero implica una inversión importante y pedir financiamiento puede generar miedo.

A mí también me lo generó.

Pero hoy veo a FUNED y FIDERH como herramientas que hicieron posible que un proyecto que durante muchos años había sido solamente un sueño pudiera convertirse en una experiencia real.

No hicieron únicamente posible pagar un posgrado. Me dieron el margen financiero para concentrarme en aprender, adaptarme a otro país, aprovechar las oportunidades que aparecieron durante el camino y disfrutar una etapa de mi vida que sabía que no volvería a repetirse de la misma manera.

Y si pudiera decirle algo a la Carolina que estaba en Canadá, trabajando, estudiando inglés, preocupada por su familia y preguntándose si realmente podría lograr todo aquello, sería muy sencillo:

Empieza. No tienes que saber cómo resolver todo desde el primer día.

Gracias a FUNED y FIDERH por hacer posible esta etapa y a Across the Pond por acompañarme durante un proceso que, cuando comenzó, parecía muchísimo más complicado de lo que podía manejar.

Al final, estudiar mi MBA en el Reino Unido no fue solamente cumplir el sueño de estudiar una maestría en Europa.

Fue comprobarme que aquel sueño que había pospuesto durante tantos años todavía estaba a tiempo de convertirse en realidad.

- Carolina
 

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📌 Nota: La mayoría de las becas son parciales, por lo que es importante considerar otras fuentes de financiamiento.
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