El año

Estudiar Leyes en University of York

Decidir qué hacer con nuestro futuro no es una decisión fácil. El simple hecho de crecer implica un cúmulo de acciones que, a su vez, generan una reacción que puede ser buena o no tan buena, pero de todo eso aprendes.

En mi caso, decidir hacer mi maestría fue algo que tomó tiempo. Había dudas y pretextos para no tomar la decisión: los principales eran factores familiares, laborales y económicos. Sin embargo, tuve la fortuna de que, en el trabajo que tenía en aquel momento, me dijeron y recomendaron que, para poder continuar con mi desarrollo profesional —en este caso, como abogado—, debía tener el título de maestría, de preferencia en una universidad de habla inglesa. Unos días después de esa plática, la decisión estaba tomada: sin consultarlo o platicarlo con nadie, decreté que iba a estudiar en el Reino Unido.

A modo de referencia, lo mencionado en el párrafo anterior ocurrió en enero, lo que implicaba iniciar el proceso lo antes posible, ya que el objetivo era iniciar el curso ese mismo año. Recuerdo que, al iniciar el proceso de buscar universidades, cursos, becas, plazos, financiamientos, etc., fue completamente abrumador: muchas preguntas y pocas respuestas inmediatas. En esa búsqueda de información —la cual, debo aceptarlo, los primeros días no fue la más completa— me encontré con Across the Pond, y de inmediato me puse en contacto con ellos vía correo electrónico y, posteriormente, en persona, en eventos que organizaron en la Ciudad de México.

Una vez que los conocí, me di cuenta de que el apoyo que brindan, al actuar como "guías", era el complemento que necesitaba para seguir con este objetivo. Ya con personas asignadas a mi caso en específico, empecé a decidir qué universidad mejor se ajustaba al área del derecho en la que me dedico. La oferta era amplia, y es por ello que apliqué a más de 5 universidades, algunas con la ayuda de Across the Pond y otras de manera individual. Después de un proceso de aproximadamente 3 a 4 meses, logré obtener la documentación correspondiente para todas las aplicaciones, y afortunadamente fui aceptado en todas las universidades a las que apliqué.

Ahora la decisión quedaba en mí, y era empezar a considerar factores como la ciudad donde viviría, los costos, y buscar algo que me gustara. No obstante lo anterior, la Universidad de York, desde el minuto uno, se puso en contacto conmigo y me hizo sentir que era parte de ellos, ya que me daban seguimiento a mis dudas, me daban información e incluso me ofrecieron una beca. Considerando eso, la decisión fue tomada: haría mi maestría en International Corporate and Commercial Law en el Reino Unido.

El siguiente paso fue buscar financiamientos y, nuevamente gracias al apoyo de Across the Pond, tuve la oportunidad de aplicar y obtener el crédito otorgado por FIDERH, el cual fue primordial para que yo pudiera cumplir este sueño. Además de eso, también tuve la fortuna de obtener una beca otorgada por el gobierno mexicano, y cuando me enteré de que la había recibido, fue uno de los mejores días de mi vida.

Se acercaba el mes de septiembre, y esta iba a ser la primera vez que estaría fuera de mi casa, de mi país y de mi familia por un largo tiempo. Estaba nervioso y ansioso por enfrentarme a una nueva cultura, clima, comida, etc., pero muy feliz de que estaba cumpliendo un objetivo y que el esfuerzo de dedicar tiempo a este proceso tenía una recompensa.

Ya con un vuelo en mano, decir adiós a mis seres queridos fue difícil, pero, a su vez, ellos estaban contentos por esta experiencia. De un momento a otro, ya estaba en el Reino Unido, en el norte de Inglaterra: York me recibió con una clásica lluvia y frío, haciéndome saber que los shorts que llevaba puestos no habían sido la mejor decisión de outfit para ese día. Instalarme no fue tan complicado como parece, ya que durante este proceso la universidad también estuvo en contacto mediante un grupo de latinos que nos guiaban para saber dónde comprar cosas para subsistir en York.

Tal vez me hubiera gustado saber que la universidad tiene apoyo para todo. A veces hay cosas que no crees que existan, pero la universidad las tiene, y se adapta a la necesidad de la mayoría de los alumnos.

Ya instalado, tocó conocer la universidad, a mis compañeros y a mis profesores. Llevaba más de 6 años sin pisar un salón de clases, así que era algo que me emocionaba mucho, y así fue como inicié el año: con muchas ganas de aprender y pasarla bien, porque esa era mi idea, a eso había ido al Reino Unido, y les puedo confirmar que lo cumplí.

Al principio me costaba trabajo entender algunos acentos, y me daba pena preguntar ciertas cosas, pero nunca me limité a hacer nada de lo que tuviera ganas o de lo que tuviera dudas. Al día de hoy me sigue pasando eso de no entender, pero la pena se fue. No podría decir que fue de inmediato, pero en los primeros meses pude conocer a las personas que ahora son amigos que tendré toda la vida, algunos de ellos mexicanos y otros de diversas nacionalidades. Todos ellos hicieron mi estancia mucho más fácil y divertida, y estoy agradecido con todos por los buenos momentos y por apoyarme cuando lo necesité.

Ahora bien, adaptarse a una cultura nueva no es sencillo, pero tampoco es imposible. Afortunadamente, mi gusto por la música, el fútbol y la comida simple me ayudó a adaptarme rápidamente, y así fue como empezaron a pasar los meses: muchas lecturas, clases, viajes, salidas con amigos, lluvia y más lluvia, pero todo lo estaba disfrutando. Desde caminar por la universidad para llegar a los salones de clases, pasando por ir a partidos de fútbol de la quinta división profesional, conciertos en lugares llenos de lodo, muchos trenes, tomar vuelos muy económicos a otras partes del mundo, conocer personas de países que no creías que existían, muchas videollamadas con personas en México, y todas esas actividades iban creando uno de los mejores años de mi vida.

Reitero, mi objetivo era aprender lo más posible, sacarle el mayor provecho a las clases, profesores y todo lo que me brindaba la universidad, pero también era conocer cosas y divertirme. Poder formar parte de un equipo de fútbol de un college de la universidad fue una grata experiencia, ya que, además de practicar deporte, pude conocer y hacer amistad con más personas.

No puedo decir que tengo una infinidad de anécdotas durante este año —eso sería exagerado de mi parte—, pero sí tengo muchas para contar y para alentar a más personas a que se atrevan a hacer algo similar a lo que yo hice. Las herramientas están a la mano de quien se lo proponga. Estar en el Reino Unido no fue nada fácil: implicó tiempo, dinero, sacrificar otras cosas, pero al final la recompensa es muy grande. No podría decir que me arrepiento de algo, porque, en verdad, este fue el año que me imaginé. Nada es gratis en la vida; hay situaciones que nos pueden limitar, pero debemos seguir intentando hasta lograrlo.

Si estás pensando en dar este paso, tómalo. Al final, si lo buscas, las cosas se van a acomodar y van a pasar. No te arrepientas de pasar uno de los mejores años de tu vida.

-Juan Fernando
 

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