El sueño de estudiar en Inglaterra
Siempre supe que quería irme al extranjero para estudiar una maestría. Solo era cuestión de decidir dónde, cuándo y cómo. Después de terminar mi licenciatura en Biología en México, empecé a investigar para responder esas preguntas.
La pregunta del “dónde” fue el primer reto que encontré. Mis criterios para encontrar la universidad adecuada para mí eran los siguientes:
· Que estuviera en un país de habla inglesa o, al menos, que el programa se impartiera en inglés, y en Europa.
· El programa de maestría tenía que ser una ingeniería, enfocada en el desarrollo de tecnologías y/o procesos sostenibles.
· El programa tenía que estar abierto a candidatos con diferentes perfiles, no únicamente de ingeniería, ya que mi objetivo principal de estudiar la maestría era redirigir un poco mi carrera.
No tardé mucho en encontrar la página web de Cranfield University. Pronto me di cuenta de que su programa de MSc en Advanced Chemical Engineering era perfecto para mí. Además de cumplir con todos los requisitos de mi lista, el programa tenía un enfoque muy orientado a la industria, algo que era importante para mí. La universidad también está ubicada a aproximadamente una hora de Londres, una ciudad en la que siempre había querido vivir; lo que significaba que podría visitarla con facilidad y frecuencia, mientras los costos de vida serían más asequibles.
Recibir mi carta de aceptación fue algo que cambió mi vida. Aunque estaba increíblemente emocionada por esta nueva aventura, comenzar el proceso de mudarme lejos de casa fue a menudo estresante, especialmente cuando no conoces a nadie que haya pasado por algo parecido. El equipo de Across the Pond estuvo ahí para guiarme durante todos los procesos técnicos y relacionados con la visa, pero también para darme la tranquilidad de que todo iba bien y de que estaba a solo unos pasos de cumplir mi sueño de estudiar en el extranjero.
Una nueva vida, un nuevo hogar
Lo primero que hice justo después de recibir mi carta de aceptación de Cranfield University fue buscar un lugar donde vivir. El alojamiento estudiantil Baroness Young Hall tenía todo lo que buscaba: un espacio seguro, dentro del campus y con un estudio privado. Para mí, contar con un lugar privado donde pudiera sentirme cómoda para descansar y hacer mis tareas diarias era imprescindible, aunque fuera un poco más caro que el resto de los alojamientos estudiantiles que ofrecía la universidad.
Personalmente, también considero que vivir dentro de la universidad fue la decisión correcta, ya que pude evitar los desplazamientos de ida y vuelta. Así podía concentrarme por completo en mis estudios y disfrutar con mayor libertad de las instalaciones de la universidad, como la biblioteca, las salas comunes y los espacios compartidos, sin preocuparme por los horarios de transporte. Ir al pueblo más cercano, Milton Keynes o Bedford, para hacer la compra, salir por la noche o simplemente conocer la zona tampoco era un problema, ya que estaban a pocos minutos y tenía diferentes opciones disponibles, como conseguir raite con compañeros que vivían en el campus, utilizar el autobús de la universidad o pedir un Uber.
Una de las cosas que más me emocionaba de esta experiencia era vivir sola por primera vez, en una residencia estudiantil y experimentar una nueva forma de vida. Como había vivido con mis padres y mis hermanas incluso durante mi licenciatura, nunca había tenido la experiencia de vivir sola, y mucho menos en otro país. Todo se sentía muy adulto: una habitación nueva, una cama nueva, una cocina nueva, un baño nuevo, etc. Y me hacía mucha ilusión.
Extrañar mi hogar mientras construía uno nuevo
Después de mudarme de México a Inglaterra, el cambio a veces se sintió abrumador.
· Para empezar, el clima: después de haber vivido casi 25 años en el noroeste de México, un lugar muy soleado y caluroso, experimentar lluvia y frío durante casi siete meses del año fue algo a lo que nunca terminé de acostumbrarme.
· En segundo lugar, la comida. Aunque aquí se puede encontrar una gran variedad de alimentos y productos en los supermercados, había algunos productos muy específicos de México que nunca pude encontrar (como ciertos tipos de chiles, verduras, tortillas, etc.). La falta de productos que estaba tan acostumbrada a incluir en mi alimentación no fue algo terrible, así que empecé a cocinar diferentes platos. Sin embargo, a medida que pasaban los meses, me encontraba cada vez con más ganas de comer auténtica comida mexicana.
· Por último, las personas. Conocer gente de todo el mundo siempre es emocionante, porque aprendes sobre cómo crecieron, sus diferentes tradiciones y costumbres, etc. Especialmente porque todos éramos estudiantes y casi la mayoría eran extranjeros como yo, podíamos identificarnos unos con otros y comprendernos mejor. Sin embargo, esto también hizo que a veces me sintiera un poco distante de mis compañeros de curso y amigos.
Aunque luchar contra la nostalgia por mi hogar fue un reto, ya que extrañaba el sol, los tacos, a mi familia y a mis amigos, a medida que avanzaba el año empecé a sentirme más cómoda con mi vida en el Reino Unido. El clima mejoró con la llegada del verano, recibiendo mucho sol y temperaturas cálidas durante junio, julio y agosto. Los amigos que hice durante el curso también me hicieron sentir más en casa y motivada: organizábamos salidas, sesiones de estudio en la biblioteca y pausas para tomar café y platicar entre clases. Por último, aunque sigo extrañando los tacos, también he podido probar diferentes tipos de cocina además de la inglesa, como la china, italiana y griega, que me han encantado.
Coleccionando postales por Europa
Una de mis cosas favoritas para hacer en mi tiempo libre es visitar diferentes lugares. Quería aprovechar al máximo mi experiencia estudiando en el extranjero y, al estar en Europa, viajar a diferentes países resulta más fácil.
Durante mi estancia aquí tuve la oportunidad de viajar a Alemania, Italia, Francia y Grecia. Eran lugares que nunca había visitado y que había querido conocer durante mucho tiempo. Mientras estaba en Inglaterra, además de visitar Londres varias veces, también hice turismo por los alrededores, como Stevenage, Hitchin, Sharpenhoe y Cambridge, además de visitar Brighton y los acantilados de Seven Sisters, en el sureste.
Viajar, aunque fuera cerquita de la universidad, definitivamente me ayudo a relajarme y regresar con más energía para completar mis estudios. Todos necesitamos un descansito de vez en cuando.
- Sofía
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